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El éxito del gobierno corporativo



Las políticas de gobierno corporativo tienen diversos orígenes en la historia de la economía mundial y en la madurez de las organizaciones que las asumen. Los códigos de conducta los encontraremos a lo largo del mundo de los negocios, aún y cuando el Management no es una profesión regulada. La mayoría de las cámaras de comercio alrededor del planeta poseen códigos de ética y mecanismos para expulsar a quienes no actúen acorde a ellos. Gran cantidad de negocios, particularmente multinacionales, también los tienen . ¿Basta entonces un órgano de gobierno o un documento normativo para ser una empresa responsable?



El sentido del gobierno corporativo parece encontrarse en el mismo fin de la empresa: la persona. Nótese que el fin noble y honesto de una compañía es generar riqueza, pero el dinero por sí solo carece de sentido, precisamente porque se trata de un bien útil que adquiere valor en la medida en que se convierte en un vehículo para alcanzar otros bienes mejores.

Aquí es donde el individuo adquiere protagonismo: el ser humano es el usuario de esa riqueza, y el dinero tiene sentido en la medida en que el individuo puede hacer uso de ella. Los accionistas, los colaboradores y la sociedad en general, constituyen los sujetos a quienes el dinero servirá, y no al revés; no están los seres humanos -ni la sociedad- al servicio del dinero, aunque desgraciadamente sea esto lo que en apariencia refleja la sociedad.

Doménec Melé, Director del Departamento de Ética del IESE, afirma que los códigos de conducta son "un documento corporativo que desarrolla los valores más importantes y los principios que guían una organización. Especifican los criterios y reglas para un correcto manejo de los dilemas de los negocios, problemas o situaciones en las cuales se considera particularmente importante que los gerentes y su staff sigan ciertos procedimientos aprobados por la gerencia de la compañía" . Esto adquiere especial relevancia en las grandes firmas, como es el caso de las multinacionales.

A eso se debe que las políticas de gobierno corporativo deban estar precedidas por la calidad humana de sus colaboradores, si se desea obtener una implementación exitosa y sostenible. Es decir, los códigos no suplantan los buenos hábitos de las personas, sino que los suponen, a tal punto que deberían constituir más bien un estímulo para que sus miembros aspiren al mejor comportamiento posible (maximalismo ético), y no al simple conformismo de evitar el mal (minimalismo).

Esto evidencia la necesidad de implementar las políticas de gobierno corporativo en una cultura de integridad, y no en sentido contrario: forzar la cultura ética a base de imponer una serie de normas de conducta. Así lo enseña la sabiduría popular: "primero la vida, después la norma". En caso contrario, los códigos serán una mera imposición, orientada a disminuir el riesgo de una empresa, que limite incluso la autenticidad. La autoridad de los órganos de gobierno sería entonces eminentemente auditora, castigadora, y no tanto estimuladora u orientativa.

Según Carlos Llano, Fundador del IPADE Business School, "hay una diferencia importante entre principios éticos y código ético. Los primeros deben descubrirse, el segundo, formularse" . El ser humano puede aspirar a cumplir las regulaciones que se le proponen, superarlas o incluso degradarse a sí mismo viviendo por debajo de lo que se le recomienda como bueno. "Basta aprenderse el código. La virtud, en cambio debe adquirirse" , concluye el fundador del IPADE Business School. Por tanto, los miembros de una organización tienen que contar con los hábitos fundamentales que les permita engranar los valores personales con los de la institución: lealtad, solidaridad, justicia, laboriosidad, etc.

Es aquí donde los procesos de reclutamiento y selección tienen la gran responsabilidad de discernir en sus futuros colaboradores los hábitos fundamentales para expresar las conductas que se esperan de ellos. Contratar personal basados en las competencias de los individuos es mirar hacia el futuro: consiste en dilucidar lo que será capaz de llegar a ser a partir de las virtudes que rigen su vida y cómo las hará realidad en la compañía donde trabajará.




Acerca del Autor

Roy Campos Retana
Coordinador de Proyectos
roy.campos@iee-cr.org
Instituto de Estudios Empresariales (IEE)


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