RSSSíguenos en FacebookSíguenos en Twitter

Gobierno de EEUU ha inyectado cientos de miles de millones para sortear la crisis


Washington (EFE).- El Gobierno de EEUU ha gastado en el primer año de la crisis crediticia cientos de miles de millones de dólares en liquidez para los bancos y los mercados, y en ayudas para las familias, en un intento de que el país no entre en recesión.

El 9 de agosto de 2007 se produjo el primer movimiento, cuando la Reserva Federal de EEUU y el Banco Central Europeo (BCE) inyectaron 250.000 millones de dólares en los mercados para que estos pudieran operar.

"Es la respuesta clásica para dar liquidez a los mercados", dijo a EFE Gerald O'Driscoll, del Instituto CATO. "Pero si no se aplican otras reformas, esto volverá a ocurrir".

En septiembre de 2007, un mes después de la quiebra de algunas instituciones financieras más implicadas en el negocio de las hipotecas de alto riesgo, la Reserva Federal inició un proceso de relajamiento de su política monetaria, que ha llevado la tasa de interés de referencia del 5,25 al 2 por ciento.

En diciembre, la Reserva inició subastas mensuales y extendió a los bancos financieros las facilidades de préstamo antes reservadas para bancos comerciales, en una intervención portentosa que ha volcado casi 600.000 millones de dólares en los mercados.

En paralelo, y ante la evidencia de que la crisis podría constreñir el consumo, el Gobierno y el Congreso decidieron un plan para devolver a las familias estadounidenses 155.000 millones de dólares de sus impuestos.

Por su parte, el Departamento del Tesoro extendió las garantías del Gobierno a dos gigantes del negocio hipotecario, Fannie Mae y Freddie Mac.

Las dos firmas, creadas durante la Gran Depresión para resucitar el mercado inmobiliario, pasaron a ser empresas privadas en la década de 1960. Actualmente tienen en sus manos casi la mitad de la deuda hipotecaria de EEUU.

Para los observadores, la respuesta del Gobierno de George W., Bush llama la atención, especialmente por la preeminencia que ha tenido entre los conservadores durante décadas el ultraliberalismo económico, que pone su fe en las "fuerzas del mercado" y denosta la intervención estatal en la economía.

"La garantía extendida por el Gobierno a Fannie Mae y Freddie Mac facilita la emisión de sus bonos: los inversionistas ya no tienen que preocuparse por el impago", dijo a EFE Robert Losey, director del Departamento de Finanzas y Bienes Raíces en American University.

"Pero el hecho es que el Gobierno -al igual que con el salvamento de la Reserva Federal al banco Bear Stearns- ayuda a empresas que no han hecho un buen trabajo", añadió.

"Esta intervención coloca los bonos de Freddie y Fannie al tope de las preferencias, y hace más difícil la colocación para otras empresas".

"¿Y de dónde procede todo el dinero para estos salvamentos?", dijo Losey. "El Gobierno de EEUU emite bonos que los compran extranjeros y así adquieren tajadas mayores de la economía estadounidense".

La especulación que infló la "burbuja inmobiliaria" entre 2003 y fines de 2005 "provino de enormes masas de capital especulativo que se volcó en el mercado de la vivienda", explicó a EFE Dean Baker, del Centro para Investigación de Política Económica.

"Y se facilitó por las horrendas prácticas regulatorias que permitieron que los bancos dieran crédito fácil", añadió Baker, en referencia a las "subprime", o hipotecas de alto riesgo que se dieron de manera masiva a ciudadanos sin solvencia probada.

Baker tiene la distinción de haber avisado de la crisis de las hipotecas de alto riesgo muchos meses antes de que empezaran las quiebras de bancos, que vino provocada por la incapacidad de estos ciudadanos de hacer frente a la subida de las tasas de interés.

David C. John, de la conservadora Fundación Heritage, también identificó como causa de la inflación artificial de los precios de bienes raíces "la tremenda cantidad de dinero que anda por el mundo en busca de lucro".

Y para Driscoll, estas crisis en las cuales el Gobierno debe intervenir a riesgo de que se derrumbe todo el sistema financiero mundial, son consecuencia de eludir "el riesgo moral": quienes invierten en especulación deberían pagar la cuenta si el negocio falla.

"Desde la crisis de los mercados en 1987 a las crisis de la deuda latinoamericana, o la asiática, el Gobierno federal ha concurrido una y otra vez en socorro", dijo.





Otras noticias