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Líderes informales, los favoritos de las empresas


En la actualidad, se suele pensar que los líderes tienen que ser firmes, resolutivos y sólidos. Sin embargo, un estudio realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, apunta justamente lo contrario: los líderes naturales no son sistemáticos, ni rígidos, sino muy moldeables y aprovechan sus oportunidades.

Con la denominación "líderes formales", se refieren a gente que está en puestos de liderazgo y autoridad, mientras que los "informales" hacen referencia a personas que son percibidos como líderes dentro de un grupo social.

Sin embargo, según Kilduff, director del estudio, un líder puede estar dentro de ambas categorías, es decir puede ser formal e informal, pero este tipo de líderes son una rareza dentro las organizaciones porque necesitan que sus "seguidores" tengan un nivel de confianza altísimo en ellos.

Conectores

La pregunta que surge entonces es cómo se conectan estas dos situaciones. La respuesta está, precisamente, en los líderes informales suelen servir como conectores para las relaciones. Este tipo de directivos se adapta bien a las diferentes situaciones sociales, cambian sus comportamientos para dar respuesta a las demandas a los diferentes contextos o ambientes.

El estudio demuestra que estos directivos tienden a moverse siempre hacia posiciones centrales dentro de una red social. Suelen disfrutar de ascensos muy pronto y tienen una mayor movilidad geográfica. Además, tienen la virtud de ayudar a los demás a gestionar emociones negativas.

Asimismo, poseen características de generosidad a la hora de dar consejos a sus colegas. En contraposición con el líder formal, que se guía en la vida y en la empresa con actitudes y comportamientos coherentes, basados en principios, ideales y valores fijos.

Gestión de conflictos

Por otro lado, son excelentes como mediadores en conflictos porque son sensibles a los demás. Sus habilidades en la interacción social les permite ser "brokers" de situaciones complicadas.

Kilduff opina que un buen directivo debe ser bueno a la hora de gestionar los momentos complicados, y considera que este perfil tiene más probabilidades de salir airoso. "Toda esta flexibilidad es clave en el liderazgo emergente", dice.

Pese a sus esfuerzos, los líderes informales han sido acusados de ser poco auténticos debido a sus actitudes cambiantes. Kilduff desmiente esto, y sencillamente apunta que se adaptan y son camaleónicos. Pueden ajustar sus estilos, sus comportamientos en función del clima social que les rodee.





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