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Mejora cadena de producción en firmas de ropa de deporte al aire libre



Ginebra | Efe - Las condiciones de trabajo en la cadena de producción de una veintena de firmas de ropa deportiva y para actividades al aire libre han mejorado, aunque la cuestión crucial del pago de un salario digno sigue pendiente de solución en la mayoría, según una ONG suiza que promueve la responsabilidad social de las empresas.



La venta de esa gama de ropa genera cerca de 8.500 millones de euros por año y su tasa media de crecimiento anual alcanza el 10%.

Según una evaluación de la ONG "Declaración de Berna", 21 de 25 compañías (marcas europeas y de Estados Unidos) respondieron a su solicitud de información sobre las condiciones de trabajo en la fase de producción.

Las mejor calificadas fueron Mammut y Odlo (ambas suizas), que se han convertido en precursoras entre las compañías de esta área textil.

Como algunas otras, ambas se adhirieron en 2008 a una iniciativa que implica la aceptación de visitas independientes a sus fábricas y de las opiniones que les hacen llegar las organizaciones civiles y sindicatos locales.

Asimismo, asumieron directamente la responsabilidad de hacer respetar las normas de responsabilidad social sin endosarlas a sus subcontratistas, como hacen gran parte de las firmas que manufacturan sus productos en países en desarrollo.

Sin embargo, el gran avance de estas dos firmas de ropa tiene que ver con que ya pagan a sus obreros un salario digno (suficiente para cubrir las necesidades básicas de una familia), el asunto en el que ha resultado más difícil avanzar.

En términos de avances concretos, la organización también mencionó que dos terceras partes de las compañías en cuestión -entre las que se encuentran Columbia, North Face y Patagonia (EEUU), y Quechua (Francia)- cuentan ahora con directivas sociales de carácter público (con respecto a un tercio en 2010).

En términos negativos, la ONG nombra a las marcas austríacas Kilimanjaro y Seven Summits, que "rechazan transmitir informaciones sobre sus condiciones de producción, una actitud que deja suponer que la competencia salarial desleal, las horas suplementarias excesivas y la presión sobre los sindicatos son parte del trabajo cotidiano".


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