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Costa Rica: Empresarios abogan por preservar empleo

  • Proponen gravamen a entrada de capitales especulativos


El sector productivo costarricense alzó la voz para unirse al debate que vive la nación centroamericana sobre el impacto de la entrada masiva de capitales al mercado local, y que, de no ser bien gestionado, podría traducirse en una significativa pérdida de competitividad y desempleo.

En esos términos lo expone la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (UCCAEP), la Asociación Bancaria Costarricense (ABC) y la Cámara de Exportadores de Costa Rica (CADEXCO).

Lo anterior en un contexto de alto déficit fiscal, el cual presiona las tasas de interés en moneda local al alza, asociadas al financiamiento de la deuda y que se traduce en un estrujamiento del sistema financiero nacional.

Atractivo externo

Los sectores aúnan a ese escenario la “visibilización” de la economía costarricense en el entorno financiero internacional, producto de la colocación de los eurobonos. Así, se presenta a una economía en crecimiento, con inflación controlada, un tipo de cambio estable y tasas de interés muy atractivas en moneda nacional.

Esa perspectiva atrae capitales que, según los empresarios, generan distorsión (especulativos) al no tener arraigo en el país. Los cuales son introducidos mediante instrumentos identificados como Global Deposit Notes (GDN).

Con ello, la apreciación cambiaria producto de lo mencionado afecta negativamente la competitividad del sector productivo nacional exportador de bienes y servicios y al que produce para el mercado local bienes que compiten con las importaciones. Dado que la economía costarricense es tan abierta al comercio internacional, esto afecta al sector agropecuario, industrial, turismo y de servicios.

Trinidad Imposible

Asimismo, el sector productivo aduce que la compra de dólares por parte del Banco Central, presiona la inflación al aumentar la oferta de colones en la economía, lo que resta competitividad en los mismos términos predichos.

Por lo tanto, aseguran que no es el momento para pasar a un régimen cambiario de flotación administrada pues, de acuerdo con el presidente de la UCCAEP, Jaime Molina, dadas las condiciones actuales, podría generar una entrada superior de capitales, generando un exceso de liquidez no deseada, y poniendo en peligro la producción nacional y los miles de empleos que de ella dependen.

Todo lo establecido indica que Costa Rica experimenta un fenómeno coyuntural conocido como la “Trinidad Imposible” que establece que en presencia de libre movilidad en los flujos de capital, no es posible tener un régimen de tipo de cambio fijo y, a la vez, contar con una política monetaria independiente que tenga como objetivo la estabilidad en el nivel general de precios.

Propuesta

Ante tal escenario, la cúpula empresarial realizó una propuesta al Gobierno Central con el fin de combatir los efectos de la recepción masiva de capitales. Entre las medidas señaladas está disminuir las tasas de interés en colones, mediante las siguientes medidas:

La persuasión moral de parte del Gobierno a las entidades financieras como instrumento de política monetaria, disminuir la participación del Ministerio de Hacienda de la colocación de deuda interna, impedir que las entidades autónomas participen de las subastas, establecer una meta de inflación razonable que no presione al alza la tasa de interés; y disminuir como controlar el gasto público.

Otras de las acciones están enfocadas en disminuir los incentivos a la entrada de capital especulativo a través de encajes a los fideicomisos y otros vehículos de inversión financiera que sean utilizados para promover la entrada de capitales especulativos; imponer un gravamen a la entrada de capitales especulativos; e impulsar un impuesto específico a las remesas al exterior (5% a la banca nacional y 25% a la banca de maletín).

Además, se puntualiza posibilidades de desincentivar el ingreso de dólares mediante impuesto sobre los intereses vía resoluciones de la Dirección General de Tributación o vía reglamentaria. Y, finalmente, que el Banco Central pueda introducir variabilidad a las bandas cambiarias, tomando como piso mínimo de 500 colones por dólar, con el fin de reducir la certidumbre del tipo de cambio para los inversionistas especulativos.


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