América Latina cierra el 2011 con un mejor perfil crediticio gracias a políticas económicas responsables, los desequilibrios externos, sistemas fiscales moderados, así como un modesto endeudamiento de los gobiernos y una mejora sustancial en la liquidez externa. Ello, lleva a que la región sea más resistente a los "shocks" externos adversos.
De acuerdo con Fitch Ratings, así lo reflejan los ocho aumentos en las calificaciones (de Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Panamá, Perú, Surinam y Uruguay) que se realizaron en el transcurso de este año. De esa manera, se espera que la calidad crediticia de los soberanos se mantenga estable en 2012 (sólo la República Dominicana se encuentra actualmente con Perspectiva Positiva), después de haber pasado por un ciclo crediticio positivo en los últimos 12-18 meses.
La calificadora proyecta que el crecimiento del PIB de la región se desacelere a 3.4% en 2012, desde 3.9% en periodo actual, aunque persisten los riesgos de que ese sea menor. Para la representante de la firma, Shelly Shetty, las exportaciones se verán afectadas por la débil demanda externa, el consumo interno también se desacelerará debido a los efectos secundarios foráneos y una menor confianza del consumidor y de las empresas.
Desempeño por países
Mientras que las economías más grandes de Brasil y México crecerían a tasas moderadas en 2012, al 3.2% y 3% respectivamente; Colombia, Panamá, Perú y Uruguay podrían seguir creciendo por encima de los 4 puntos durante el próximo lapso. Lo anterior, en la medida en que los ciclos de inversiones en estos países sigan beneficiándose de una mayor estabilidad macroeconómica y fuertes flujos de inversión extranjera directa.
Se espera que el crecimiento de Argentina se desacelere fuertemente a 4% en 2012, mientras que la economía venezolana finalmente se está recuperando, esperándose una aceleración en su desarrollo en periodo próximo. Se pronostica que El Salvador y Jamaica serán las economías menos dinámicas del istmo, ya que carecen de la movilidad necesaria para estimular sus demandas internas.
Según Fitch, la desaceleración económica y la caída en los precios mundiales de las materias primas deberían disminuir las preocupaciones de sobrecalentamiento e inflación en 2012. Aunque, añade, una escalada en la crisis de la Zona Euro podría llevar a una mayor aversión al riesgo y una salida de capitales, y de esta manera resultar en una depreciación de las monedas regionales.
Política monetaria
Dado lo anterior, los bancos centrales que siguen el régimen de metas de inflación aumentaron su credibilidad, lo cual debería limitar el efecto que la depreciación en los tipos de cambio tendría sobre la inflación.
Las reservas internacionales de la región siguen a niveles históricamente altos, unos 750 mil millones de dólares proyectados para fines de este año, dándole a varios países la flexibilidad de responder, si es que la salida de capitales se acelera debido a un empeoramiento en las condiciones externas.
La desaceleración económica, la ausencia de mejoras significativas en los términos de intercambio y las continuas presiones sobre el gasto impedirán una consolidación tributaria significativa en 2012. Fitch espera que un déficit fiscal moderado y el continuo crecimiento económico resulten en un endeudamiento igual o menor para la mayoría de los países.
Hasta ahora, sólo Perú y Brasil anunciaron medidas fiscales contra-cíclicas para el 2012, pero eso podría cambiar, subraya la calificadora, si las economías domésticas se llegaran a desacelerar fuertemente. En la opinión de Fitch, Chile y Perú tienen el mayor espacio de implementar estímulos fiscales, mientas que la elasticidad es más limitada en Argentina, Brasil, Colombia, México y Uruguay.
Riesgos
Aunque Fitch espera que el déficit en cuenta corriente de la región se deteriore moderadamente en 2012, los balances externos mayormente robustos a lo largo del área continúan otorgando un colchón de protección contra un entorno global desfavorable. El comercio directo de América Latina con la zona euro es limitado, siendo Brasil y Argentina los países con los lazos comerciales más fuertes.
Sin embargo, el sector bancario podría ser una fuente de vulnerabilidad, debido a que los grandes bancos españoles tienen subsidiarias en varios países latinoamericanos. No obstante, el fondeo propio mediante depósitos locales y la dependencia mínima en la matriz europea hacen que estos entes sean menos vulnerables a los problemas de financiamiento y a los balances de las matrices.
Los mayores riesgos para los soberanos se derivan de una 'caída doble' en los Estados Unidos, con mayor impacto en México, Centroamérica y el Caribe. Mientras, una escalada en la crisis de la Eurozona podría llevar a un aumento sustancial en la aversión al riesgo y una posible salida de capitales, la cual podría ejercer presión sobre las monedas regionales y la confianza del sector privado.
Finalmente, contempla el análisis de Fitch, un ‘aterrizaje duro’ en China, generaría un efecto adicional sobre los precios de los "commodities" y un shock político como resultado de las todavía altas tasas de pobreza, las desigualdades en los ingresos, y las debilidades en el marco institucional.
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